<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6410877971799117896</id><updated>2011-04-21T19:44:53.291+01:00</updated><title type='text'>Locos, poetas y doctores de Cuba</title><subtitle type='html'>En esta sección, nuestro amigo y vecino sepulturero hará una exposición de sus escritos, pensamientos y recuerdos de nuestra querida isla. Es un blog abierto donde todos podrás aportar su granito de arena.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Sepulturero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07004680153904750092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>12</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6410877971799117896.post-6890068409502127574</id><published>2007-05-02T20:15:00.001Z</published><updated>2007-05-02T20:15:39.134Z</updated><title type='text'>Pellejo</title><content type='html'>¿A qué llamamos “pellejo” en Cuba? Pocos se atreven a decir su significado, aun conociendo de qué tratamos. Nos avergüenza.&lt;br /&gt;El diccionario de la Real Academia de la Lengua— que no tiene nada que ver con la lengua que podamos ver en un “Pellejo”— , nos comunica el significado del término: “Pellejo es la piel separada del cuerpo, y la piel de algunas frutas y hortalizas … Es el odre, cuba, etcétera”. Y continúa evocando acepciones que a mi ni a ustedes nos interesan, pues ninguna alude a lo que en Cuba — con mayúsculas, ojo— , conocemos como “Pellejo”.&lt;br /&gt;Y sin darle más vueltas al asunto, en Cuba llamamos “pellejo” a las películas pornos. No caben dudas al respecto.&lt;br /&gt;Acérquese a cualquier transeúnte y dígale que quiere un pellejo. No tema, no saldrá corriendo el aludido a la carnicería de la esquina a traerle un pellejo y metérselo en la jaba o en el bolsillo, no.&lt;br /&gt;Ni irán tras cualquier otro ciudadano para despedazarle, arrancarle la piel y entregársela a usted. No señor. Lo pero que pudiera ocurrirle es que le escupiesen a la cara: “ ¿Qué pasa, consorte, me has visto cara de Banco de Películas? Aquí en este barrio el único que tiene buenos “pellejos”, sabrosones, es Chacho, el pelú, el que vive en los bajos de Hortensia La Loca” De ahí no pasará el problema.&lt;br /&gt;Hay que aclarar, la situación pudiese empeorar. Sólo si le preguntas a un miembro de los grupos de respuesta rápida. Pueden, entonces, darte una patada en el culo en nombre de la Revolución Socialista que es más pura que la Iglesia Católica, de palabra.&lt;br /&gt;Bien, ya conoces que Chacho alquila “pellejos”. Pero no vayas a su casa pidiéndole que te alquile un pellejito. El Pelú pudiera pensar que es usted un seguroso, un marciano o un comemierda.&lt;br /&gt;Usted — cambio el tú por el usted para reafirmarle ciertos puntos, y ganar distancias; es necesario, ya verá por qué— , debe llegar a casa de Chacho con ademanes desenvueltos, denotando que está en la última¡ Que se las sabe todas! Y espetarle con voz de trueno: “ Qué volá, Chachón, ¿ tienes por ahí un buen pellejo?” Esa es la entrada, el quid de la cosa, lo demás seguirá su cauce. Siga mis consejos.&lt;br /&gt;Chacho, que tiene un banco de alquiler de películas , clandestino, le traerá un montón de VHS, y expondrá ante su mirada una tonga de videos ( que la mayoría no son de fábrica), y exhiben una carátula con poca información de lo que atesoran en su interior. Esas cajas plásticas negras, impersonales, son como ostras que albergan una perla en su seno. Hay que forzarlas para que muestren su contenido.&lt;br /&gt;El tipo, que se las sabe todas, o casi todas, inmenso como un plantígrado, le irá explicando, a usted, pormenorizadamente, el contenido de cada filme: “Esta se titula: Batida en la nieve, y trata de una jeva que se pierde en la nieve, en el polo norte …”&lt;br /&gt;“Ah, ¿ y por qué?” Preguntarás, ingenuamente. ¡Fallo!&lt;br /&gt;Chacho, expertos en estas lides, le restará importancia al asunto: “No sé, seguro estaba comiendo mierda” Y moverá su cabeza de un lado a otro, como un osezno, intranquilo.&lt;br /&gt;“Será una expedicionaria con afán de conocimientos … Pobrecita” Insistirás. Otro fallo.&lt;br /&gt;“Chico, voy a hablarte claro, esto no tiene nada de científico. La jeva se pierde y una tribu de esquimales se la pasa por la piedra. Es una blancota sueca y que está entera”&lt;br /&gt;Te sonrojas, la vergüenza te aplasta como un T- 34 ( aquellos tanques rusos). Y por asociación acude a tu mente las imágenes de aquel serial perdido en la noche de los tiempos: “Cuatro tanguistas y un perro”&lt;br /&gt;El pelú sigue relatándote la película, no le importa lo que estás pensando, lo de él es alquilarte el material fílmico: “ Oye, lo que se ve es mamey, cosas raras con huesos de ballenas y colmillos de focas ..y la blanca …”&lt;br /&gt;Lo interrumpes: “No me cuadra, ¿ qué más tienes por ahí?”&lt;br /&gt;Chacho se inclina hacia el sofá sobre el cual están dispuestos los videos. Rebusca. Tiene todo el tiempo del mundo, es su negocio.&lt;br /&gt;Te extiende una, tiene un número: 48. No te dice nada. Pero él percibe en la expresión de tu cara la interrogante.&lt;br /&gt;“Esa se titula El leñador solitario” Dice. Te resume el argumento. No te interesa. Muy aburrida. Un leñador que vive solo en el bosque y realiza el acto sexual con los aperos de labranza, con un hacha, con un martillo, con el saco de dormir, con el colchón …&lt;br /&gt;“No sigas. No me interesa” Lo cortas en seco y el hombre capta que te estás aburriendo, y algo más, que piensas que él no tiene un buen pellejo. Su prestigio puede decaer e irte a la competencia, a buscar en otro banco de películas, un pellejo.&lt;br /&gt;Te examina con la mirada. Te calibra.&lt;br /&gt;— A ti lo que te cuadra es esto— dice, y te extiende una caja negra con el número 69.Coño, ya el número debe decirte algo, ¿no? Eso parecen exclamar sus ojos, libidinosos.&lt;br /&gt;Añade, sonriente:&lt;br /&gt;— “ La bañera insólita”&lt;br /&gt;— De qué trata, Chachón— preguntas.&lt;br /&gt;Antes de responderte, aparta las películas y se deja caer sobre el sofá. Te invita a sentarte frente a él, en una silla plegable.&lt;br /&gt;— Esto es caramelo, muchacho. Mantecado, de primera. Son cinco hembras rusas metidas en un baño, encerradas allí a cal y canto. Tienes que tener cuidado. Esto es material explosivo.&lt;br /&gt;— ¿Por la KGB?— preguntas.&lt;br /&gt;Ríe, carcajea. Sonoramente.&lt;br /&gt;— Jjajajja, no compadre, esto no tiene que ver con la política. Yo creo que tú te haces el muerto pa`ver el entierro que te hacen. Es material explosivo porque es pornografía, ¿entendiste? Si nos agarran con esto, a ti o a mí, lo que nos cae encima es un ciclón. Así que te recomiendo que te la james si te ves en peligro.&lt;br /&gt;— ¿Comérmela? ¿La película?— interrogas.&lt;br /&gt;— Ah, asere, tú vives en Marte. Esto está tan penado como matar una vaca o vender marihuana, así que legila y ponte pa`las cosas ….&lt;br /&gt;La voz del pelú ha cambiado. Ahora es ronca. No bromea. Su rostro parece cincelado en la ladera de una montaña. Duro, sin resquebrajamientos.&lt;br /&gt;Entonces tu mente trabaja a un ritmo acelerado, turbulento. Te imaginas a las rusas en la bañera, y todo lo demás … No estás hecho de basalto. Te mueves incómodo en tu sillita.&lt;br /&gt;— ¿Cuánto?— preguntas.&lt;br /&gt;— Son veinte varos hasta mañana a las diez de la noche. Si te pasas, son diez de recargo. Trata de no fallarme, hay cola para este pellejito. Ahí hay una rusa que me tiene loco. Esa película que te llevas no es la original, es la copia número 14.&lt;br /&gt;— ¡Ñó!— se te va.&lt;br /&gt;— Es que es una locura. Deja que veas eso … Te la voy a envolver en unos periódicos viejos y luego te la meto en una jaba de saco, así no levantará sospechas. ¡Acuérdate, mañana aquí antes de las diez de la noche! Coge, huye.&lt;br /&gt;Sales de aquella casa con el paquete en la mano y te sientes un conspirador, un clandestino.&lt;br /&gt;Entras a tu casa. Son las seis de la tarde. Enciendes la televisión. Un calvo con la cara llena de baches habla algo de unos prisioneros del imperio. Lo de siempre. Tú también eres un preso y a nadie le preocupa eso. Uno más entre otros doce millones. Y como un preso buscas tus momentos de esparcimiento, en una cárcel no puedes hacer otra cosa. Dices sí a todo, de puertas para fuera y en tu cubil te entregas a las tentaciones del imperio de tu mente.&lt;br /&gt;El video está bajo la tele y también lo enciendes, colocas la película y te preparas para la función. Tu mujer anda por ahí, resolviendo. Vende preservativos como globos para cumpleaños.&lt;br /&gt;Como un epicúreo el hedonismo se apodera de todo tu cuerpo. El calvo hace unos segundos que ya no está en pantalla, ahora son los créditos de la película.&lt;br /&gt;Eres un egoísta, un superficial, no le das importancia al PBI ( producto interno bruto), sólo al Pellejo que has alquilado. Y piensas, porque siempre estás pensando— antes de sumergirte en el “argumento” del filme— , que Cuba es el país del mundo donde todo crece sin percatarse uno de ello, y que, también, es el único país del mundo donde los pellejos cuestan tan caro. No digamos ya la carne.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6410877971799117896-6890068409502127574?l=sepulturerocubano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/feeds/6890068409502127574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6410877971799117896&amp;postID=6890068409502127574&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/6890068409502127574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/6890068409502127574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/2007/05/pellejo.html' title='Pellejo'/><author><name>Sepulturero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07004680153904750092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6410877971799117896.post-3707838221261545898</id><published>2007-05-01T09:39:00.000Z</published><updated>2007-05-01T09:40:10.192Z</updated><title type='text'>Los guagüeros</title><content type='html'>A Roberto Gonzáles Martínez, guagüero consumado de la ruta 15: Víbora- Lonja del Comercio. Residente en Atlanta, Estados Unidos. Emigrado en el año 1980. Saludos. El camello en Cuba cercenó la relación chofer-pasajero, entre otras muchas cuestiones. Los que conducen estos monstruos por la ciudad son antiguos chóferes de camiones, de rastras y de tanquetas en el ejército. Sin la prestancia de un guagüero, el que conducía las guaguas. Los extranjeros que visitan ahora la Isla no imaginan que hubo un época de esplendor en el transporte urbano en la capital: la del que conducía una guagua. No todos, pero la mayoría de los guagüeros eran tipos populares, inconfundibles. Y su santuario, por llamarle de alguna forma, era su puesto de trabajo, su asiento tras el volante. El guagüero vestía camisa blanca de poliéster o algodón, pantalón azul oscuro, y coronaba su cabeza con una gorra de plato, azul, del color del pantalón. Cubría el cuello de la camisa con un pañuelo, sujeto con presillas al mismo. Esto impedía que el churre mancillara su blancura. Ahora el chofer de camello no se entera de lo que pasa en el interior de su vehículo. Conduce, ignorante, aburrido, e impertérrito tras el volante, acerca de lo que ocurre en el vehículo que maneja. ¡Ay, pero qué época aquella en que los chóferes de guaguas se mezclaban en las discusiones de sus pasajeros! Cuando se pasaba una parada, los afectados, le caían a patadas a la puerta trasera, literalmente. Sino pegaban con fuerza, con ambos puños, cerrados, sobre la lata que componía su marco superior: “¡Rómpela desgraciaó, que es tuya!” Gritaba el chofer desde su asiento, el otro, el afectado, el pasajero, le respondía: “Tenías que parar en la de san Benito,¡ y te la echaste!” Se acababan los golpes, y entonces se detenía el vehículo. Era la claudicación evidente del guagüero. Los guagüeros eran como los marineros, los segundos una mujer en cada puerto; los primeros una mujer en cada parada. Y quizás suene a exageración, pero el chofer de guaguas era más popular y ejercía más atracción sobre las féminas que un militar de alto rango, al menos en la época que relato, la del apogeo de las guaguas en la Cuba post revolución, años 60 hasta finales de los 80, o principios de los 90. Esa imagen de uniformado arrellanado tras un amplio volante, parece que las atraía como la miel a las moscas. El cristal delantero, decorado con cuanta figurita, cartoncitos y bombillitas de colores tuvieran por casa; era lo más parecido a una carroza de carnaval. Primero fueron las Leylands ( vehículos muy buenos importados del Reino Unido, las que más duraron), luego los Girones. Aunque mucho antes y aun conviviendo con las Leylands, existieron las General Motors: la ruta siete para el Cotorro las conservó bastantes años. Y la Estrella de Guanabo. Para ser un buen guagüero tenías que tener guara, ser sociable, y abierto a nuevas experiencias en cada viaje. Y un aguaje propio para manejar, conducir. No bastaba con que te sentaras al volante. Tenías que hacerlo con un estilo propio e inconfundible. Limpio. Perfumado con colonia Fiesta o Violeta, de bebés. El tipo tomaba asiento en su “santuario“, arreglaba los espejos retrovisores. Se cercioraba que todo estuviera en orden dentro del vehículo. Un radio no podía faltar y como no venía incorporado a la mecánica del mismo, él se traía un Meridian, un Sokol, o un Vef, de casa. Para hacer el viaje menos aburrido. En ocasiones, lo cual no era extraño que sucediera dos o tres veces durante un viaje, abordaba un pasajero la guagua con el transistor de su propiedad, sintonizado en otra emisora, y el chofer escuchaba en ese momento Nocturno: “Asere, bájame eso.. No ves que estoy oyendo a Anduriña” Sugería el operario desde su puesto. El otro, huésped efímero del vehículo que abordaba, cedía, normalmente. Pero si era un rutinero, un guapo, una bestia incoercible, y subía escuchando a los Van Van con aquello de “..que le den candela..” le podía dar una mala contesta o mandarlo p`al carajo de una manera clara y directa, a lo cubano. No todos los choferes escuchaban el mismo tipo de música. En el gremio había de todo. Algunos se decantaban por los temas románticos, otros por la salsa, por el merengue, o por la cumbia.. Existía una amplia gama de gustos en el gremio. Y desde que subías a la guagua podías intuir qué tipo de música escucharías durante el trayecto. La cara es el espejo del alma. Si el hombrín usaba “motas” encima de las orejas, ponle el cuño, te ibas a zumbar durante el viaje una buena descarga de Los Irakeres. Si por el contrario, observabas un rostro pálido con una mirada lánguida, seguro, segurísimo, te empatabas con Nocturno, claro, si era la hora del programa. Era un romanticón. Si era un sesentón a las cinco de la tarde, podías escuchar muy bien a José Tejedor en la COCO, El Periódico del Aire, un diario sin papel y sin distancias. Por lo general, la uña del dedo meñique de la mano derecha era larga y bien cuidada, con una manilla adosada a la muñeca de dicha mano, en la cual se inscribía el nombre o el mote del susodicho: Chicho, Vicente, Manolo, etc. Esto imprimía a la mano un peculiar estilo de acariciar la palanca de cambios. Un pomo negro de plástico, domado por el uso, sobre el cual la diestra caía cual paloma sobre su nido, posándose levemente, sin ejercer una presión excesiva. Todo un estilo. El guagüero disfrutaba su trabajo, se fundía con su gente, con su vehículo, que personalizaba a su antojo. El chofer del camello no, éste es un amargado en la mayoría de los casos, enclaustrado en una cabina calurosa e infecta, solo y sudoroso. Allá, delante, en su ergástula, donde nadie lo ve, ni él ve a nadie. Menos mal que los van a quitar. El camello morirá. Porque al guagüero nunca le faltó compañía, ya fuera un amigo o una mujer a su lado para ser menos pesado el viaje: “La vuelta” Podía ser mulata, trigueña, rubia, o negra; pero siempre tenía una a su derecha, generosa y pródiga en afectos y caricias durante el trayecto. ¿O es que ya olvidaron aquellas hembras de vestiditos y pantaloncitos apretados depositando el tetamen encima del hombro derecho del conductor? Bailaban también, imperceptiblemente, marcando el compás de la música de turno que se oía en la radio. Para el camello sólo ha quedado la triste fama de: “Sexo, lenguaje de adultos y violencia” Y no es que olvide los malos ratos que pasé en las guaguas, no. Es que el gremio de los guagüeros ha sido injustamente olvidado y ellos merecen un pedacito de gloria. Además, caballeros, hagan memoria. Las guaguas, no todas, tenían su encanto, ¿no lo creen?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6410877971799117896-3707838221261545898?l=sepulturerocubano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/feeds/3707838221261545898/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6410877971799117896&amp;postID=3707838221261545898&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/3707838221261545898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/3707838221261545898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/2007/05/los-guageros.html' title='Los guagüeros'/><author><name>Sepulturero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07004680153904750092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6410877971799117896.post-1355183837806904339</id><published>2007-04-29T10:21:00.001Z</published><updated>2007-04-29T10:21:48.461Z</updated><title type='text'>La viuda negra</title><content type='html'>Entre los años 1983 y 1985 fui alumno ayudante de la especialidad de Anatomía Patológica en la Covadonga. Un hospital que está en la calzada del Cerro y que fue construido en esa zona por unos asturianos emprendedores a finales del sigo XIX.&lt;br /&gt;Era amplio, por pabellones separados por callejuelas y jardines.&lt;br /&gt;Cuando el fallecimiento de un paciente ocurría en el hospital por causas “naturales”, se autopsiaba. Si se sospechaba muerte violenta o accidental se enviaba al instituto de Medicina Legal que estaba un costado del clínico de 26 y Boyeros, el Joaquín Albarrán.&lt;br /&gt;Recuerdo que en el año 1985 yo cursaba el cuarto año de la carrera y el segundo de mi ayudantía cuando trajeron a la morgue a un señor de unos cincuenta y pocos años que hacía unos días había fallecido en uno de los pabellones del hospital, el Julio Antonio Mella, que estaba un poco más allá de la entrada del hospital, a la derecha.&lt;br /&gt;Acudimos unos cuantos a la autopsia y al revisar la historia clínica antes que el técnico procediera a la autopsia, leímos que el paciente padecía una insuficiencia renal crónica y que desde hacía meses la esposa lo había ingresado en el centro. Si la memoria no me juega una mala pasada, el occiso llevaba cosa de tres meses ingresado. No era diabético, por lo que los clínicos habían descartado esta enfermedad como causa de la insuficiencia renal, quedaban otras causas a descartar como las autoinmunes, pero aún en Cuba no se contaban con técnicas especiales para descartar una de esas enfermedades. Aunque tampoco tenía auto anticuerpos. Nada, en cierto modo era un misterio. Sin embargo, no se decidió su traslado a medicina legal por contar con un historial tan grueso como una enciclopedia.&lt;br /&gt;El fallecido acostado en la mesa de la morgue presentaba un aspecto bastante impresionante: era muy delgado y blanco, con una piel casi traslúcida. Los pómulos salientes y los ojos hundidos. Era calvo.&lt;br /&gt;Después de abrirlo, el técnico procedió como siempre. Depositó los órganos en unas cubetas blancas y esmaltadas y luego las puso dentro de la nevera, el “cuarto de las papas”.&lt;br /&gt;Cuando el especialista examinó al microscopio las muestras de los tejidos concluyó como causa de la caquexia del paciente una insuficiencia renal crónica, pero sin definir la causa. Todo fue archivado y parecía que el caso estaba olvidado cuando a finales de los años 80, se aparecen los hijos del hombre acompañados por dos policías del DTI reclamando una exhumación del cadáver y entrevistarse con el patólogo que había visto al fallecido. Por supuesto, también me presenté yo, pues me citaron.&lt;br /&gt;Se volvieron a examinar las láminas con los fragmentos de tejido del hombre y las conclusiones no diferían. Una insuficiencia renal.&lt;br /&gt;El problema es que los hijos acusaban a la mujer de dar muerte al hombre, envenenándolo, pues uno de ellos venía siguiéndoles los pasos a la viuda. Sus tres maridos anteriores habían muerto por la misma causa que su padre, los riñones.&lt;br /&gt;El 23 de diciembre de 1989 tres autos patrulleros se dirigieron al cementerio de Colón. La bóveda estaba en la calle M entre 4 y 6, suroeste.&lt;br /&gt;Dos trabajadores del cementerio levantaron la lápida y sacaron el féretro despedazado.&lt;br /&gt;Los técnicos del DTI tomaron fragmentos de hueso, de las uñas y del cabello. Del escaso cabello rojizo que a modo de greñas de adhería al cráneo. Aún quedaban vestigios de ropa. Luego volvió a colocarse todo dentro de la sepultura. Y uno de los hijos comentó al otro: “A papá hay que pasarlo para el osario en cuanto tengamos un chance”&lt;br /&gt;Pasaron dos o tres meses y un día fui al Instituto de Medicina Legal y por curiosidad me entrevisté con el que era jefe del mismo, le decían Popy. Un señor alto, de tez morena y de mostachos. Era amigo de mi hermano. Creo que participó en la búsqueda de los restos del Ché en Bolivia unos años después. Por aquellos años estaba pasando un entrenamiento para algo relacionado con salvamentos y esas cosas.&lt;br /&gt;Este médico me explicó todo. No era tan complicado. Se había descubierto talio en los restos analizados, como también en los de los anteriores maridos de la mujer, a la que bautizaron como La Viuda Negra. Acostumbraba a llevarles a la cama un vaso de leche para “fortalecerlos” según ella. En esa leche ponía el talio que provoca una muerte lenta por envenenamiento y que ataca mucho los riñones, matando en un año o poco más a los hombres, a a sus maridos. De esta forma se había hecho con tres suntuosas residencias en Nuevo Vedado.&lt;br /&gt;Los hijos sospecharon de la señora, que no era la madre de ellos, porque su padre era un hombre de cincuenta años, pero que gozaba de una excelente salud y que jamás le había gustado la leche, pero por complacer a su esposa, aceptaba cada noche aquel maldito vaso que le condujo a la muerte.&lt;br /&gt;Cabe señalar que el talio es fácil de mezclar con la leche y que no tiene sabor ni olor. Es un metal pesado que a pequeñas dosis va minando no sólo a los riñones, sino al sistema nervioso, provocando temblores, parálisis, etc. Y revisando el historial del paciente, todos estos síntomas los presentó en vida. En mayor o menor grado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6410877971799117896-1355183837806904339?l=sepulturerocubano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/feeds/1355183837806904339/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6410877971799117896&amp;postID=1355183837806904339&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/1355183837806904339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/1355183837806904339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/2007/04/la-viuda-negra.html' title='La viuda negra'/><author><name>Sepulturero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07004680153904750092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6410877971799117896.post-5273316464532573191</id><published>2007-04-27T18:50:00.000Z</published><updated>2007-04-27T18:53:12.964Z</updated><title type='text'>El mejor baile de su vida</title><content type='html'>En quinto año de la carrera roté por la especialidad de pediatría, en el hospital William Soler, en la Ciudad de La Habana. Y durante dos semanas deambulé por los pasillos de la sala de oncología pediátrica. Si duro es ver un adulto joven enfermo de cáncer, más lo es un niño que se encariña contigo y por el cual sabes que no puedes hacer nada, porque no está a tu alcance. Malena, de ojos claros, y cabeza rapada, ocupaba una cuna de hierro, de barandas altas. Llevaba más un año internada en el hospital. Diagnóstico: Tumor de Ewing . Una tarde de verano, jugando en la acera cayó al suelo, de bruces. Se fracturó el fémur derecho. Fue el momento exacto en que los médicos descubrieron su tumor. El hueso frágil no soportó el débil impacto de la caída. Era de Holguín, la trasladaron a La Habana. Su padre, obrero de una cooperativa, su madre, ama de casa. Malena tenía seis años. No tenía apenas juguetes en la cuna: dos muñecas de trapo y un balón. Y se entretenía mucho con ellas, con el balón no. Era imposible patearlo con una sola pierna, con la izquierda. La derecha, amputada a raíz de la cadera. Nunca la vi seria, bueno sí, los días que la traían de las sesiones de quimioterapia. Con el rostro descompuesto la colocaban en la camita y le conectaban un suero con dos a tres ampollas de metoclopramida, a goteo lento. Entonces no miraba su cara, solo al frasco con suero. Y me quedaba allí, al lado de su cama, como quien contempla un reloj de arena: cada gota era un segundo, uno, dos, tres, cuatro....Hasta que se dormía. Yo era un simple alumno de medicina y el dolor me tocaba hondo. Me brindaba para cuidar a la niña, mientras la madre bajaba al lobby del hospital a llamar por teléfono a la familia, o comer algo en la cafetería. Su marido viajaba a la capital solo cuando el trabajo se lo permitía, ocupaba un puesto importante en la cooperativa de la provincia. En esa época yo vivía en el barrio del Calvario y la ruta 407 era la que tomaba para viajar desde mi casa al hospital. Pasaba por las Ocho Vías y cubría Marianao-Cotorro. Al mediodía me iba a mi casa, mi vieja preparaba comida y lo metía todo en unos pozuelos plásticos, entonces regresaba por la tarde al hospital. La madre, Eugenia, se lo comía todo, apresuradamente, sin mirar para los lados. Como con miedo de que le sorprendieran, no sé porqué. Tenía una expresión de azoro clavada en el rostro, perenne. A la niña era muy difícil complacerle, no tenía apetito. Lo que más le gustaban eran los chocolates y ésos los conseguía por tras mano con una vieja de mi cuadra que dos veces por semana viajaba al parque Lenin y los traía por quintales, para revenderlos. Aunque más que comprarle caramelos, eran africanas, o alteas, pues eran las preferidas de mi paciente. Malena se agitaba en su cuna cuando me veía aparecer en la puerta de la habitación que tenía otras dos cunas de hierro. Pero separadas por biombos. Feos biombos, raídos y verdes. No me limité a mis dos semanas de rotación por la sala y me até de alguna forma a la niña. Muchas noches mi madre le cuidó y por aquello de su videncia me decía bajito: “Esta niña tiene ángel, Jose, tiene ángel, te lo digo yo que sé de esto un montón, que soy tu madre y no te engaño. Esta niña será algo grande en la vida” “Pero mima, no seas terca, no ves que esa niña tiene seis años y que no vivirá mucho tiempo. No te cierres, coño vieja, no te cierres,¡tú no eres bruta, coño!” le respondía yo. Mi madre persistía y Malena hablaba mucho con ella. - ¿ Qué vas a hacer cuándo seas grande?- le preguntaba mi madre. - Bailarina, abuela, quiero ser bailarina. Entonces, inteligente que era, observaba con disimulo el muñón de la pierna derecha: - Esto no importa. Me pondrán una pierna de mentirita, me lo ha dicho el doctor. Y José Luis, tu hijo también, y los médicos nunca dicen mentiras, ¿ no verdá? Mi madre se levantaba del sillón en el cual se encontraba sentada al lado de la cuna y salía al pasillo o al balcón, y allí se quedaba, observando tras una cortina líquida, los autos que salían y entraban al hospital. Cuando se reponía entraba. - ¿Por qué te vas cuándo hablamos, Esperanza?- preguntaba Malena. - Porque me hace mucho daño para la columna estar sentada tanto tiempo. - Pero si a veces lo haces acabada de llegar,¡ tú estás medio loca, chica!- y reía. Luego le tomaba las manos a mi madre. - Anoche soñé que estaba en un lugar muy hermoso, era como un bosque, muy tranquilo, que me comía un montón de alteas y que tenía mis dos piernas. Así que no te pongas más triste. Un día tendré dos piernas como todos los demás niños,¡ya verás! Acabó el curso y tuve que pasar quince días de trabajo voluntario en un lugar lejos de La Habana. Al regreso, sin cambiarme de ropa, me fui al hospital. La sala estaba desierta, serían las cinco o las seis de la tarde. Tras el biombo de telas raídas y verdes no encontré a Malena, la cuna sí, con el colchón desnudo, cubierto por un hule gris, sin vida. Bajo la camita, una muñeca de las de trapo. Un poco más allá, cerca de la ventana, el balón. Anoche soñé con Malena, con dos piernas, guardando el equilibrio perfecto y ejecutando lo que pareció ser el mejor baile de su vida. Ahora, mientras escribo esto en su homenaje han rociado cerca de mi algunas gotas de agua de Violetas, su perfume preferido. O al menos el único que su padre, el cooperativista, podía comprarle en la tienda del pueblo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6410877971799117896-5273316464532573191?l=sepulturerocubano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/feeds/5273316464532573191/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6410877971799117896&amp;postID=5273316464532573191&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/5273316464532573191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/5273316464532573191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/2007/04/el-mejor-baile-de-su-vida.html' title='El mejor baile de su vida'/><author><name>Sepulturero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07004680153904750092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6410877971799117896.post-6753052045562174560</id><published>2007-04-26T15:22:00.000Z</published><updated>2007-04-26T15:23:24.080Z</updated><title type='text'>Pastillas amarillas.</title><content type='html'>La consulta parecía un avispero, nunca antes había estado tan llena de pacientes. Y no venían buscando recetas, sino que acudían para consultarse, con síntomas poco comunes: temblores en las manos, hormigueos, cojeras, dolores, mareos, pérdida de la visón de un ojo o de ambos.&lt;br /&gt;Fui al policlínico e informé al director de lo que estaba ocurriendo, el tipo me pasó el brazo derecho sobre los hombros y me llevó a un aparte: “ Llévate esta aguja, este paquete de algodón , el martillo percutor y este diapasón de 186 hertzios. Investiga, haz pruebas, en unos días conversamos. Yo paso por allá …”&lt;br /&gt;Salí de allí más desinformado que como había entrado. No quería investigar, necesitaba una respuesta, y rápida. También un tratamiento eficaz. Aquella gente no se quejaba por gusto. Eran personas jóvenes, fuertes y saludables.&lt;br /&gt;A la semana más o menos, parqueó frente a la consulta su Lada 1500, de color rojo. Se apeó y avanzó hacia mí que estaba en la puerta hablando con una paciente de treinta y pocos años y andaba como una baldada. Hasta hacía muy pocos días era una mujer que no se sentía nada. Ahora no podía dar dos pasos sin un bastón.&lt;br /&gt;— Buenos días— saludó el director.&lt;br /&gt;— Buenas— respondimos. La mujer se marchó y el director me arrastró hacia el interior del consultorio.&lt;br /&gt;— ¿Has visto muchos casos como el se esa mujer?&lt;br /&gt;— Sí, bastantes— respondí, y agregué.— No dejan de venir a verme. Unos ven medio nublado, otros cojean ,y los más tienen un montón de síntomas que no me explico.&lt;br /&gt;— Chico,¡ qué puedo decirte! ¿Hiciste las pruebas que te dije el otro día?&lt;br /&gt;— Sí, la mayoría tienen embotada la sensibilidad y los reflejos disminuidos. Otros casi no ven a dos metros de distancia …&lt;br /&gt;— ¡El imperialismo!— gritó.&lt;br /&gt;— ¿Qué imperialismo?— pregunté.&lt;br /&gt;— Chico, esa gente tiene una enfermedad que es provocada por el imperialismo. Ahora sí lo que nos metieron es fuertísimo. Potente. Si escapamos de esta quedamos locos. Además de las pruebas, tienes que hacer encuestas y preguntarles si fuman o toman. El alcohol y el tabaco están incluidos como factores de riesgo.&lt;br /&gt;Estábamos de pie y lo invité a sentarse. Nos sentamos.&lt;br /&gt;— Usted me está diciendo que es una guerra bacteriológica o química, ¿ no?&lt;br /&gt;— Más o menos, se está investigando sobre eso … ¿Cuál es tu opinión?&lt;br /&gt;— ¿La mía? Bueno, no creo que tenga mucho peso lo que pienso, pero le voy a hablar con sinceridad, esa gente está de espaldas al caldero. Olvídese ahora del imperialismo. Existe un problema real, no hay comida. Los mismos síntomas por los cuales me consultan a diario están en los libros de medicina, se vieron en el Sudeste Asiático cuando la Segunda Guerra Mundial y en el Medio Oriente. No hay ningún misterio. La prueba está en que los que comen bien casi ninguno tiene nada.&lt;br /&gt;Se rascó la barbilla, no me contradijo. Se levantó:&lt;br /&gt;— No digas eso en ningún lugar. Esto es un problema nacional. Van a repartir pastillas, polivitamínicas, para que se las den todos los meses a los pacientes.&lt;br /&gt;— Entonces, de cierta manera admiten el hecho de que hay poca jama— afirmé.&lt;br /&gt;No respondió.&lt;br /&gt;— Se conjugan muchos factores … — admitió, pero no habló de ninguno en particular. Avanzó hacia la puerta y sin despedirse abordó el Lada rojo.&lt;br /&gt;A los pocos días desembarcaron en el consultorio unas bolsas de nailon llenas pastillas amarillas. Las trajo un blanco escuálido y malencarado. Eran como diez jabas y contenían más un millar de comprimidos. Aparte me entregaron unos sobrecitos de cartucho. Tocaban a treinta por personas.&lt;br /&gt;Después de terminar la consulta me quedaba con la enfermera y dos o tres federadas, envolviendo polivitamínicas.&lt;br /&gt;La enfermera enseguida cuadró con una vecina y por debajo del telón buscó un comprador. Servían para teñir el arroz. Arroz amarillo. Se vendían bien. El paquete de 30 a diez pesos. Pero primero repartir las reglamentarias y con el excedente inventar, ése era el acuerdo.&lt;br /&gt;Los afectados por la poli neuropatía y la neuritis óptica mejoraban muy lentamente. No era sólo tomarse la pastilla que era un complemento, había que meter algo sólido entre pecho y espalda.&lt;br /&gt;Todos los sábados nos citaban en el policlínico, para debatir. La teoría del ataque imperialista no le cuadraba a nadie con dos dedos de frente o algo de sentido común. Se discutió mucho si el exceso de soja era el causante al impedir que la poca proteína que se ingería no fuese absorbida por el intestino. Ahí existía algo de fundamento.&lt;br /&gt;Las personas tenían miedo a la enfermedad y a sus secuelas.&lt;br /&gt;A nivel ministerial tronaron a un médico por hablar claro, alto y directo: la causa de la poli neuropatía y de la neuritis óptica era el hambre. Lo expulsaron.&lt;br /&gt;Las pastillas surtieron efecto, aunque el que tenía algún problema grave nunca mejoró del todo. Todavía quedan muchos afectados, y de aquello hacen más de doce años.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6410877971799117896-6753052045562174560?l=sepulturerocubano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/feeds/6753052045562174560/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6410877971799117896&amp;postID=6753052045562174560&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/6753052045562174560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/6753052045562174560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/2007/04/pastillas-amarillas.html' title='Pastillas amarillas.'/><author><name>Sepulturero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07004680153904750092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6410877971799117896.post-826815557365275874</id><published>2007-04-23T07:12:00.000Z</published><updated>2007-04-23T08:09:15.361Z</updated><title type='text'>"DÍA DEL LIBRO"</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¡¡Hola muy buenas!! Soy Barbarito, el viejo bibliotecario. Hoy 23 de abril es un día muy simbólico para mi -el Día del Libro- y que mejor ocasión para ir a visitar a un buen amigo con un libro bajo el brazo.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt; Se trata de un hombre culto, "muy leido y escribido" en el mejor sentido del termino; literariamente es un fenomeno (...algún día se darán cuenta los editores), pero lo mejor de su persona está en su faceta humana. No es necesario que me extienda en su presentación, ustedes ya lo habrán reconocido, es el residente de este blog, es nuestro entrañable "Sepulturero cubano" (nombre con el que se dió a conocer literariamente en la Red).&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt; Ocasiones sobrarán para seguir hablando de este ser humano de talla inconmensurable. Hoy vamos a hablar de uno de los gustos donde mejor se cultiva: Los libros.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt; El que traigo en esta ocasión es un breve relato, un cuento que se hizo mundialmente famoso, no precisamente por el cuento en sí, sino por la película que de él se derivó. Tanto es así, que en futuras reediciones ya no se le conoció por su título original: "El lobo, el bosque y el hombre nuevo", sino por el título de la película "Fresa y chocolate".&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt; La primera paradoja a considerar se produce al analizar el típico sindrome que tantas veces hemos oido cuando nos enfrentamos a estos casos, por lo general todo el mundo coincide en la opinión -al ver la película- de: "Si, está bien, pero me gustó mucho más el libro". Aquí se da la paradoja a que hacía referencia: La película mejoró ¡en mucho! el libro.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt; Como al cine (y a la literatura) cubanos no le faltan críticos, es fastidioso constatar que los más duros dijeron de esta película (y de rebote del libro) que "no era para tanto", que "era demasiado suave", "una crítica social descafeinada" ...y lindezas por el estilo.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt; Yo les aseguro que estoy al otro lado de estos críterios. Para mi esta película (en mejoría y aumento del libro) fue una cadena de críticas a los errores (¡horrores!) estalinistas, de ese patético expirimento social tristemente conocido como "Revolución cubana". No podría haber sido de otra manera, cuando estas acertadas críticas fueron emitidas por uno de los mayores y mas lucidos críticos de la Revolución, el cineasta por excelencia de Cuba: Tomás Gutiérrez Alea.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt; Podríamos entrar en materia recordando unas palabras del maestro: "En Cuba el socialismo ha tenido un guión excelente pero una puesta en escena desastrosa".&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt; Y podemos extendernos en sus opiniones para que vean lo que es un crítico valiente y sincero: "Hay una raza especial de gente con la que tenemos que convivir, con la que tenemos que contar, para nuestro disgusto cotidiano. Son los que se creen depositarios únicos del legado revolucionario; los que saben cual es la moral socialista y han institucionalizado la mediocridad. Son los mismos que nos dicen como tenemos que hablarle al pueblo, cómo tenemos que vestirnos y cómo tenemos que pelarnos; saben lo que se puede mostrar y lo que no, porque "el pueblo no está maduro todavía para conocer la verdad"; se avergüenzan de nuestro atraso y tienen complejo de inferioridad a nivel nacional. La película se propone también, entre otras cosas, molestarlos, provocarlos, irritarlos. A ellos también va dirigida".&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt; Podría extenderme plasmando aquí las siempre acertadas críticas emitidas por Gutiérrez Alea, pero estos comentarios acerca de lo que iba a ser un buen libro y se convirtió en una celebre película, excederían el breve espacio de blog que les da cobijo.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt; En esta ocasión en que "lo mismo valen una imagen que las mil palabras", les dejo con este último pensamiento crítico del maestro -que invita a la reflexión- y la recomendación de que vuelvan a leer el cuento y vuelvan a ver la película:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt; "Todo esto tiene como consecuencia el paternalismo, el esquematismo, el idealismo y todo lo que hemos estado sufriendo todos estos años. Esta situación es la que provoca una crísis de involución. Estamos perdiendo todos los valores que la revolución había rscatado. En el hombre de hoy se están corrompiendo, se están deteriorando hasta el punto de que no se sabe cuando tocaremos fondo, pero estamos muy cerca"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6410877971799117896-826815557365275874?l=sepulturerocubano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/feeds/826815557365275874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6410877971799117896&amp;postID=826815557365275874&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/826815557365275874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/826815557365275874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/2007/04/da-del-libro.html' title='&quot;DÍA DEL LIBRO&quot;'/><author><name>Sepulturero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07004680153904750092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6410877971799117896.post-8483213500568346942</id><published>2007-04-21T21:22:00.000Z</published><updated>2007-04-21T21:25:51.477Z</updated><title type='text'>La Bestia</title><content type='html'>Me presento, mi nombre es Ignacio Montes de Oca y Pérez, Nacho para mis amigos; y para los más íntimos entre los íntimos, soy La Bestia.&lt;br /&gt;Nací hace cincuenta años en Marianao. A dos o tres cuadras del cine Lido, en la calle 86, entre 41 y 43, en el número 17.&lt;br /&gt;Para que tengan una idea acerca de mi persona, les diré que soy jabao, un jabao bastante adelantado. Lo que quiero decir que lo único que tengo de negro es el pelo, pero sí me paso el peine caliente por la cabeza, la pasa se pone lacia y blandita. Ná, que la naturaleza no me llevó tan mal. Mi cara es grande, redonda, y tengo los ojos botaos pa`fuera como los sapos. Siendo un chama me busqué dos o tres broncas porque a un gracioso del reparto la cogió con decirme Sapo. Con dos trompones le quité la manía.&lt;br /&gt;El cuerpo lo tengo normal, no soy flaco ni gordo. Tampoco soy muy alto. Creo que con la edad me he ido encogiendo, antes, con veinte años medía un metro ochenta y ya voy por un metro setenta y cinco. Pero no me importa, voy tirando.&lt;br /&gt;Llegué a España hace más o menos un año, por una carta de invitación que me puso una hermana mía que vive aquí hace diez. No fue fácil que me la pusiera. Me puso un montón de pretextos, trabas y justificaciones: que si esto estaba malo, que si las cosas eran muy caras. Y me habló mucho del problema de conseguir trabajo en este país.&lt;br /&gt;Yo pensaba que me lo decía para no traerme para la Madre Patria. Porque mi idea fue venir para quedarme.&lt;br /&gt;Le hablé clarito: “Oye, mi herma, ayúdame a cruzar el charco que tú sabes mejor que nadie que yo soy Nacho, La Bestia. Le meto a cualquier cosa. La invento en el aire”&lt;br /&gt;Me contestaba entonces por cartas o por teléfono: “Ignacio, mi hermano, tú serás La Bestia en Cuba, pero aquí ya todo está inventaó. Si vienes para acá y luego no regresas a Cuba, vas a pasar más trabajo que un forro de catre. Mírame, de bailarina del Ballet Nacional de Cuba he pasado a tocar las maracas en un cuarteto musical que no se busca ni pa`l chicle. Estoy comiéndome un cable doblado en cuatro. Esto no es jamón”&lt;br /&gt;Coño, caballeros, como me duele ahora recordar el tono en que le contestaba a mi hermana del alma y lo que le decía: “Ah, vieja, tú estás así porque eres una pasmá… Deja el combito ese y búscate un trabajito de más calidad. Estudia en las buenas escuelas de arte que deben tener en Europa. ¡Espabílate, despierta!”&lt;br /&gt;Mi hermana me contestaba: “Está bien, tú ganas. Te voy a poner la Carta de Invitación, para que termines de convencerte que esto no es lo que tú te imaginas…”&lt;br /&gt;“Ni esto lo que tú dejaste” Contestaba yo, que no me quedaba callado.&lt;br /&gt;Como al mes me puso la dichosa carta y vine para España.&lt;br /&gt;Los primeros meses fueron del carajo, ahora no son mucho mejores.&lt;br /&gt;Mi hermana vivía en un cuarto subalquilado en un apartamento con otros emigrantes de otros países .Y no era chiquito.&lt;br /&gt;El apartamento tenía cuatro cuartos y dos baños. En el primer cuarto vivían unos ecuatorianos. Eran como ocho o diez, a lo mejor más. Dormían en el suelo, encima de unas esterillas multicolores. Eran una familia grande: el matrimonio con sus hijos, los hermanos de ella y de él, y dos o tres primos de ambos. Aquel cuartico parecía la habitación aquella de la película de los hermanos Marx.&lt;br /&gt;Todos eran gordos y bajitos. Cunado los mirabas caminar de espaldas por la acera no podías saber quien era el hombre o la mujer. Se ponían unos ponchos— porque aquí en Madrid, en invierno, el mono sopla fuerte —, y tenían el pelo lacio, largo y negro. Todos. Sólo dos hombres tenían una pinchita en la construcción, los niños iban a una escuela que les quedaba cerca y los demás tocaban la flauta en la puerta del metro.&lt;br /&gt;No eran muy conversadores. Nos saludábamos cuando nos cruzábamos en el pasillo o en la escalera. Cocinaban en el suelo y se formaban tremendas humaredas.&lt;br /&gt;En el segundo cuarto vivían unos nigerianos. Ni sé cuántos negritos habían metidos en aquel hueco. Eran muchos. Largos, flacos y silenciosos. Entraban y salían a cualquier hora. Todos se parecían entre sí. La misma boca grande, los mismos ojos con esa mirada de asombro que tenían clavada en las caras huesudas y angulosas. Trabajaban poco. Tocaban sus tambores y tiraban los caracoles, y rezaban. Todo eso dentro del cuarto. Un barracón moderno. Éstos se ponían unos batilongos largos y usaban chancletas de cuero. Entre ellos había dos o tres mujeres que eran las que pinchaban, vendían estatuillas de madera y ropa en un rastro que quedaba cerca de la casa.&lt;br /&gt;En el tercer cuarto vivían unos tipos que no me cuadraban mucho, no sé de qué país eran, ni me interesa averiguarlo. Hablaban en ruso u otro idioma parecido, tomaban mucho vodka y olían a oso. Yo nunca le he metido la nariz a un oso para saber a qué huelen, pero tengo metido en la pituitaria el olor de las jaulas de los monos y la de los osos del parque zoológico de La Habana y ésos olían igual. De todas formas lo de ellos era un trapicheo constante, tremendo entra y sale había en el cuarto. Salían y entraban, hombres y mujeres, con las caras muy coloradas y los hombres con bufandas enrolladas al cuello y pasamontañas, hiciera frío o calor.&lt;br /&gt;No hablaban español, me saludaban con un movimiento de sus cabezas, que ni sabia qué querían decir. Les contestaba con otro gesto o una mueca y seguía mi camino.&lt;br /&gt;En el último cuarto vivía mi hermana Yolanda con su novio. Un cubano de Bayamo. Allí me metieron con ellos y me pusieron en el suelo un colchón. Pero primero tengo que cotarles que el oriental me recibió un poco seco y me dijo: “ Jabao, ponte pa`las cosas, esto es al duro y sin guante”&lt;br /&gt;Yo le respondí: “ Montano, tú no me conoces todavía, yo soy La Bestia, Nacho La Bestia, en Marianao, en Madrid y donde sea …”&lt;br /&gt;La saliva se me puso espesa y por poco cojo por el cuello al flaco aquel de Bayamo, lo que pasa es que tenía que cuadrar la caja hasta que pudiera conseguir otro lugar donde aterrizar.&lt;br /&gt;Me miraba atravesaó, pero me hacía el chivo loco. Tenía que levantar presión primero para después levantar la voz.&lt;br /&gt;Pensé: “Nacho, tiempo al tiempo, hay que hilar fino y avanzar en las sombras, para que después La Bestia pueda atacar … Esta gente no saben ná.”&lt;br /&gt;Mi hermana casi ni me hablaba, estaba asesorada por el noviecito que le había metido el diablo en el cuerpo, la tenía en contra mía.&lt;br /&gt;Estaba con visa de turismo y no podía conseguir trabajos legales. Era un “sin papeles”.&lt;br /&gt;A la semana me decidí a buscarme la vida y salí del apartamento dispuesto a luchar.&lt;br /&gt;Me fui al bar de la esquina y me senté delante de un café, cuando estaba pensando para donde cogería, oigo a un compatriota pedirle una cerveza al barman. Por la forma de hablar era un habanero igual que yo. Le hice señas para que se acercara y se sentara en mi mesa. Nos presentamos, su nombre es Jorge y tenía como cuarenta años. Llevaba en España unos cinco.&lt;br /&gt;El hombre me tumbó completo. Cuando terminé de hablar con él fue como si un cilindro me hubiese pasado por encima, ¡ qué depresión! Faltó un tilín para que comprara una soga y me ahorcara, con diez euros que tenía encima. Me pintó el panorama negro con pespuntes grises. El trabajo en España estaba muy mal. Nadie se atrevía a contratar a una persona sin papeles y menos estando de turista.&lt;br /&gt;Cuando el aguafiestas se largó me levanté de la mesa y fui al mostrador . Pedí un güisqui doble y cuando lo terminé vi el mundo de otro color. Me sentí menos deprimido. Era La Bestia, de nuevo.&lt;br /&gt;Madrid tiene varios cementerios y allí seguro contratarían a alguien, aunque fuera sin papeles.&lt;br /&gt;Metí mano y me acerqué a uno que se llama Almudena o algo parecido; me recuerdo del nombre porque tuve una jeva en Cuba que se llama así.&lt;br /&gt;Para no hacerles larga la historia esta del visiteo de los cementerios, tengo que decirles con el mayor dolor de mi alma que no pude encontrar pincha.&lt;br /&gt;Me enteré que para ser sepulturero hay que hacer oposiciones. Como lo oyen, para enterrar muertos hay un escalafón y la cola es larguísima. Y sin papeles no coges ni el último número.&lt;br /&gt;Hacen exámenes, convocatorias y cuando coges la plaza a lo mejor te entierran a ti en vez de al muerto, por la lucha que cogiste. Y no lo digo yo, me lo dijo el viejito que me atendió muy bien en uno de los cementerios que visité ese día. Por ahí no tenía escapatoria. Tenía que buscarme otra cosa.&lt;br /&gt;Me puse para otros giros: recogedor de basura por el ayuntamiento, cartero …&lt;br /&gt;Ni de mayordomo me querían. Porque me presenté en varias casas para servir en lo que fuera, pero me despedían muy educadamente.&lt;br /&gt;Hacerle eso a La Bestia no tiene perdón de Dios.&lt;br /&gt;Mi hermana me estaba salando la vida, todos los días antes de salir para la calle me decía: “ Nacho, viejo, cuídate, mira bien al pasar las calles y al coger el metro, que si un carro te mata o el tren te pasa por arriba … Nos vas a salir más caro de lo que ya nos estás saliendo …”&lt;br /&gt;En ese punto saltaba el bayamés: “ Nagüe, hágale caso a su hermana, si a usted le pasa lago hay que desparecerlo, tirarlo a un río o a un barranco ( quemándote antes) o enterrarte en la sierra, no sé, pero para Cuba no podemos mandarte, eso cuesta muy caro” Y ponía los ojos en blanco.&lt;br /&gt;¡Ñó!, me erizaba tó. Veía mi cadáver ardiendo en medio del bosque y el oriental alimentando el fuego para después esparcir mis cenizas por ahí. ¡ Dios mío! Me santigüé.&lt;br /&gt;Desde ese día anduve con mucho cuidado en la calle, esperaba el cambio de luces en los semáforos, montaba de primero en el metro y me cuidaba como una tacita de porcelana. La Bestia estaba arratonaó.&lt;br /&gt;El capitalismo es del carajo.&lt;br /&gt;Conseguí, después de mucho batallar, una pinchita de camarero en una pizzería. Era de un italiano gordo y rojo que pagaba en dinero negro. Estaba medio loco. Tenía como ochenta años y hablaba en tres idiomas a la vez, él era el dueño, pero la mujer, una cordobesa que estaba como un tronco, era la que controlaba el negocio.&lt;br /&gt;Ahora bien, si loco estaba el dueño de la pizzería, más loco me volví yo cuando los clientes empezaron a hacer sus pedidos: espagueti a la carbonara, una pizza con tal salsa, luego otro por allá que ésa no era su pizza, otro que la quería con atún, otro con beicon … Soñaba con lo pedidos y las piernas me dolían de estar todo el día de un lado para otro. Doce horas diarias de trabajo por una miseria de 700 euros al mes.&lt;br /&gt;Me desquicié una noche y repartí pizzas y espaguetis a diestro y siniestro, sin orden ni concierto. Era un maniaco de la repartición de pastas. Grité: “ No puedo más …..” Y salí echando, tiré el delantal en un latón de basura y no paré hasta el hospital. Me pusieron una pastillita debajo de la lengua y al otro día le dije a mi hermana que el italiano me había despedido por sus locuras.&lt;br /&gt;Trabajé con el hombre cosa de un mes y medio, pero casi no cobré nada ( 400 euros), porque me descontó daños y prejuicios.&lt;br /&gt;Cuando me sentí con más ganas de salir a pelear, me compré un tambor y fui a tocar a la puerta del metro de Sol. La competencia era muy grande: sudamericanos tocando acordeones, flautas, trompetas … Hippies con perros y patos pidiendo limosnas, un argentino por allá cantando tangos, una vieja de Europa del este con un violín. Un circo. Otros ni se molestaban en tocar ningún instrumento ni pedir nada, se sentaban con un cartón done ponían que no tenían dinero ni casa y ahí echaban el día. Esperando que les cayera el maná del cielo. Todas aquellas personas se metían algo para poder aguantar ocho, diez horas, parados en el mismo lugar.&lt;br /&gt;Estuve con el tambor como tres meses, después no pude más. Pero cuando estaba al darme por vencido, mi hermana me trajo una buena noticia:&lt;br /&gt;— Nacho, te conseguí a través de mi jefe un trabajito en un súper.&lt;br /&gt;Yo estaba acostado en el suelo, en mi colchón:&lt;br /&gt;— De qué es la pincha, mi herma— pregunté.&lt;br /&gt;— Ay, muchacho, es facilita, un jamón, como estamos en la entrada de la primavera quieren anunciar los productos de la estación y tienes que disfrazarte un día de lechuga, otro de melón, otro de tomate … De cualquier vegetal o fruta, ¿entiendes? Te dan el traje y todo.&lt;br /&gt;— ¿Cuánto pagan?&lt;br /&gt;— Trescientos y picos de euros … Dale, levántate, que hoy es tu día de suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dio un beso en la cara y me alegró el día. Cuando uno de los nigerianos terminó en el baño más grande, entré y me tiré una duchita. El gerente me estaba esperando para explicarme cómo iba a funcionar el negocio. Ese día hasta canté debajo de la ducha. Hacía ratón y queso que no cantaba yo debajo de la ducha.&lt;br /&gt;El primer día me dieron el disfraz de tomate. Las personas pasaban y se me quedaban mirando. Nada más se me veían los ojos, la otra parte del cuerpo era un tomate rojo grandísimo. Me veía en uno de los espejos del mercado y estaba cómico.&lt;br /&gt;Al tercer día me vestí de zanahoria.&lt;br /&gt;El sábado era el día más pesado de la semana; los niños bien alimentados de la mano de sus papaítos bien afeitaditos y perfumaditos, llegaban y se paraban delante de mi y me metían patadas. Eso me pasaba mucho cuando me disfrazaba de lechuga. ¡Cristo, qué patadas! Las canillas se me llenaron de morados.&lt;br /&gt;Los padres tenían un poco la culpa de todo lo que me pasaba, les decían a sus hijos. “ Juanelo, dale una hostia a la lechuga, dásela por el tallo “ ( El tallo eran mis piernas) Y ahí iba el niñito de papá y me sonaba la patada y yo con ganas de devolverle otra, pero no lo hice nunca.&lt;br /&gt;Otro me empujaban, yo calladito. Todo por unos euros al mes. Yo de payaso en Cuba nunca tuve esos problemas, pero ya ven de lechuga los líos que me he buscado en España.&lt;br /&gt;Eran niños muy inquietos e insaciables, y majaderos. No se conformaban con una patadita. Algunos me lanzaban encima un carro llenito de compras del súper: “Toma, lechuga de mierda. Gilipollas …” ¡ Pum!, el carro con más de doscientas libras de peso me daba y me tambaleaba, pero yo decía para mis adentros: “Aguanta, Nacho, eres la Bestia”&lt;br /&gt;Una vez fue mi hermana con su bayamés a verme vestido de acelga. Hicieron el día conmigo. El oriental se tomaba un laguer y se reía, mientras me observaba en mis paseítos. Se aburrían en el cuarto y era el día de descanso de los dos.&lt;br /&gt;El hombrín se pasó de rosca cuando mandó a uno de los niñatos a que me diesen una patadita. Lo escuché bien clarito: “Oye, niño, ve y dale una patadita a la acelga esa”&lt;br /&gt;Esa fue la gota que colmó el vaso. Al otro día no fui a trabajar. Le inventé al dueño que tenía que cogerme dos días de vacaciones y me pagó un poco de dinero por adelantado, ahora voy rumbo al sur en una guagua que está bastante cómoda. Voy para Málaga. Me cansé de vivir en Madrid.&lt;br /&gt;Ya llevo como un año en este país y la gente de Cuba nota en mis cartas que ya no soy el mismo. Ya no digo que soy La Bestia, ni Nacho. Soy simplemente Ignacio, y no me creen cuando les digo que antes de lanzarse al “monstruo” tomen sus precauciones. Que no se lancen a la aventura y que oigan a los que saben más que ellos, como me pasó a mi por no escuchar los consejos de mi hermana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi hermano, el más chiquito, le dicen “Tiburón”, aunque se llama Macario y quiere venir para acá.&lt;br /&gt;“ Tiburón, escapa allá, esto está malo”, le escribo. Pero no me cree. Allá él con su condena.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6410877971799117896-8483213500568346942?l=sepulturerocubano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/feeds/8483213500568346942/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6410877971799117896&amp;postID=8483213500568346942&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/8483213500568346942'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/8483213500568346942'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/2007/04/la-bestia.html' title='La Bestia'/><author><name>Sepulturero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07004680153904750092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6410877971799117896.post-6744458653929711903</id><published>2007-04-19T20:30:00.000Z</published><updated>2007-04-19T20:31:10.668Z</updated><title type='text'>El caballo</title><content type='html'>Entraron al caballo por la sala, hasta el cuarto. Mi suegro entró el camión en marcha atrás hasta el portal. De forma tal que la cama del camión quedó metida debajo del techo de éste. Levantó la lona amarilla que cubría la mercancía y puso una rampita de madera. Un tablón. Grueso y resistente. Por ahí bajó al caballo que no hizo resistencia alguna. Tenía los ojos adormilados. Luego me enteré que le habían inyectado un diacepam y cuatro benadrilinas para poderlo transportar.&lt;br /&gt;En el cuarto de mi suegro ataron el caballo a una pata de la cama. Torneada y fuerte.&lt;br /&gt;Yo tenía hambre y mirar las zancas de aquel corcel estimuló aun más mi apetito. Eran gordas y las cubría una pelambre fina y carmelita.&lt;br /&gt;— ¿Qué? Está bueno, ¿ eh?— preguntó mi suegro con voz gangosa, palmeando al caballito. Se ponía así, cariñoso, cuando se fumaba una maría. Era presidente del CDR de la cuadra y un socio le traía buena hierba de Bayamo.&lt;br /&gt;— Sí, está gordo. ¿ Piensas dejarlo en el cuarto?&lt;br /&gt;— Sí, porque ya en el baño tengo metido a los puercos en el primer piso y en la barbacoa están los pollos. Dentro de dos meses los vendo todos. A los pollos, por supuesto. Los puercos se quedan porque eso es jama en cuatro patas. Después que el cirujano amigo tuyo les operó las cuerdas vocales ya no hacen ruido.&lt;br /&gt;Sonreí.&lt;br /&gt;— ¿Vas a eliminar a los pollos?— pregunté.&lt;br /&gt;Se sentó en la cama, el caballo lo observaba. Tranquilo.&lt;br /&gt;— Sí, ahora lo que da varos es la venta de palomas. Los santeros se vuelven locos por ellas. Palomas blancas— respondió.&lt;br /&gt;— Te las sabes todas. Luego nos vemos.&lt;br /&gt;Viré mi espalda y me fui. Entré en mi cuarto. Me tiré en la cama y cogí un libro de la mesita de noche, encendí la luz de la lámpara. Me puse a leer. La luz la quitaron como a las nueve de la noche y ya el caballo llevaba como cinco horas en casa. Empezaron los mosquitos a zumbar cerca de mis oídos. Era irresistible. Una tortura sonora. Calor y mosquitos. Mi mujer tenía guardia en el trabajo esa noche.&lt;br /&gt;Salí al patio y estaban dando un círculo de estudios a la luz de un quinqué. Leyendo un discurso de Fidel. No eran muchos. Unas diez personas. Fumaban marihuana y oían a mi suegro. De vez en cuando uno levantaba la mano y opinaba o soltaba el último chiste. Los círculos de estudios eran un pretexto para reunirse y joder un rato. Y cumplir metas.&lt;br /&gt;Me senté en una piedra en medio del patio, alejado del grupo. Me espantaba los mosquitos con las manos. Mi suegra me trajo un poco de ron en un vaso y me tomé la mitad, la otra mitad me la eché por la cara. Los mosquitos siguieron en su jodedera. Les gustaba el ron. Saltaban del grupo a mi, de la marihuana al ron.&lt;br /&gt;La luz la pusieron a las dos de la mañana. El caballo estaba muy espabilado, cuando vino la luz relinchó y metió un brinco. Mi suegro me llamó y entre los dos le metimos en la boca cuatro pastillas de meprobamato mezclados con un puñado de hierba verde y fresca. Nada. A la hora seguía despierto. Jodiendo. Doblamos la dosis de pastillas mezcladas con media botella de ron. Se durmió. Calló encima de mi suegra que estaba ya acostada y ella le metió un empujón. Cayó al suelo como un saco de papas.&lt;br /&gt;Como a la semana era imposible seguir con aquel animal en la casa y no despertar sospechas en el vecindario. A mi suegro le tenían envidia en el barrio porque tenía el CDR y a la vez controlaba el contrabando de casi todas las cosas con las cuales se podía comerciar: carne, peleas de gallos, la bolita … Era un tipo como de setenta años, avispado y certero en los negocios. Tenía vista y olfato para el dinero.&lt;br /&gt;— Pando, ¿qué vas a hacer con ese caballo? Te van a joder— le dije un día en el patio de la casa.&lt;br /&gt;— Un socio de Marianao lo quiere, pero no puedo darle tafia hasta que me avise.&lt;br /&gt;— Te van a meter un registro un día de estos. Están puestos pa`tu cartón.&lt;br /&gt;— No te preocupes por eso. En cualquier momento cae el hombre.&lt;br /&gt;Pero el comprador no caía y el caballo estaba molesto. Dormíamos entre relinchos. Sobresaltados. Y mi suegra cagándose en la hora en que habían metido a aquella bestia en su cuarto.&lt;br /&gt;Entrabas allí y parecía un pesebre. La peste era insoportable.&lt;br /&gt;Pasó un mes y medio y mi suegro al ver que no venían a buscar al bicho, decidió matarlo y descuartizarlo en el patio de la casa.&lt;br /&gt;La matanza fue a las dos de la tarde y a las siete de la noche todavía estábamos cortando piezas. Yo lo ayudé. El refrigerador era muy pequeño para guardar todo el animal despiezado. Esa misma noche repartimos el material por el barrio, entre la gente de confianza. Algunos nos hicieron el favor de guardar trozos en su casa, otros lo compraban.&lt;br /&gt;A las cinco de la mañana terminamos con todo. Después vinieron otros problemas con las palomas y los cerdos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6410877971799117896-6744458653929711903?l=sepulturerocubano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/feeds/6744458653929711903/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6410877971799117896&amp;postID=6744458653929711903&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/6744458653929711903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/6744458653929711903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/2007/04/el-caballo.html' title='El caballo'/><author><name>Sepulturero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07004680153904750092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6410877971799117896.post-6507895908810145968</id><published>2007-04-17T14:56:00.000Z</published><updated>2007-04-17T14:58:23.690Z</updated><title type='text'>Precavido</title><content type='html'>En Cuba hay que ser muy precavido. Me lo enseñó mi padre: “Cualquier precaución que tomes es poca”. Era su frase favorita. Y no le faltaba razón. Cuando salíamos a la calle a resolver, a la luchita, se armaba como Rambo. No es que llevara armas de fuego, ni nada de eso, es que antes de salir se echaba tantas cosas en los bolsillos de la camisa y del pantalón, que parecía un cazador en un safari por África. O un superviviente.&lt;br /&gt;En el bolsillo superior izquierdo de la camisa, la libreta de abastecimiento más manoseada que la Biblia del cura del pueblo, que había muerto hacía unos años. Una apoplejía.&lt;br /&gt;Junto a la libreta colocaba una crucecita de madera hecha con ramitas secas de “Abrecaminos”, según consejo elemental y reiterativo de la espiritista del pueblo, Cristina.&lt;br /&gt;“Emilio sin eso encima, como están las cosas en este país, no te aconsejo que pongas un pie en la acera” Eran las palabras de la vieja pitonisa, a la cual mi padre acudía en busca de consejos espirituales cuando las cosas en casa se ponían malas. Vaya, lo de siempre: que no llegase el arroz a la bodega en tiempo o se agotase el que teníamos en casa. Que los chícharos no alcanzasen para todos: mi madre, él, mis hermanos y yo. Y la espiritista parece que tenía una conexión especial con el barco que traía el arroz y el chícharo a la Isla, porque casi nunca falló en sus vaticinios. Sólo una vez dijo que ese mes darían aceite en la bodega, a cuarto de libra por persona y lo que dieron fue manteca, aquel sebo blanco que para recogerlo debías llevar una cazuela porque el bodeguero te lo daba envuelto en un pedazo de cartucho, cuando lo agarraba el sol lo derretía como un durofrío.&lt;br /&gt;Pues libreta de abastecimiento y crucecita, en el bolsillo superior izquierdo de la camisa caqui carmelita. De esas que se almidonaban y usaban mucho los guajiros por su tela resistente. Luego se colgaba en el cuello un grueso cordón de botas del cual pendían las llaves de la casa,&lt;br /&gt;y las de una maleta de herramientas que contenía un par de alicates, una segueta, un martillo, un juego de destornilladores, dos llaves inglesas, un picoloro, y un saquito con puntillas oxidas que iba recogiendo por la calle. En los contenes de las aceras se encontraban buenos clavos. No era fácil hallarlos en la ferretería. Era el tiempo de la libreta de la ropa y sino te tocaba tu grupo no podías comprar ningún artículo, aunque lo tuviesen en la tienda. Nosotros éramos la F-4.&lt;br /&gt;Mi padre se inclinaba para atarse bien los cordones de las botas altas, rusas. Luego se incorporaba y se ajustaba el ancho cinto del cual colgaba un cuchillo de 15 centímetros de hoja, enfundado en una vaina de cuero domado por el uso. No salía nunca de casa sin ese cuchillo. Era más que un arma de defensa, un instrumento de trabajo; con él les cortaba la hierba a los conejos que criábamos en el patio.&lt;br /&gt;En el bolsillo derecho trasero del pantalón iba el carné de identidad, manchado, deshojado, ultrajado por sudores e inclemencias del tiempo. Omnipresente.¡ Con la policía nunca se sabe! Te lo podían pedir en cualquier esquina. Mejor precaver que no tener que lamentar.&lt;br /&gt;En el otro bolsillo trasero del pantalón iba el pañuelo, de color indefinido, ajado, traslúcido de tanto uso.&lt;br /&gt;En las medias metía la billetera porque había que protegerse de los carteristas en la guagua, en el incierto trayecto. Era una cartera abultada, pero no porque contuviese mucho dinero, sino porque en ella llevaba una oración escrita en papel cartucho para cada ocasión: La de San Judas Tadeo (para los casos difíciles), la de Justo Juez, la de Santa Martha (para alejar a los enemigos, etc. No podía aprenderse de memoria todas aquellas plegarias y cuando la situación lo ameritaba, sacaba la que más convenía al percance. Como un conjuro para alejar el mal. Otro consejo de Cristina, la espiritista del barrio.&lt;br /&gt;La cabeza era coronada por un sombrero de yarey. Por el Indio, el sol. A la una de la tarde era un riesgo andar por La Habana a cabeza descubierta. Aunque él siempre se quejaba del viejo sombrero, no dejaba de salir sin él. Recomendación de mi madre. Hubiese preferido un Stetson. Lo tuvo una vez, pero se lo robaron. Sentía nostalgia por aquella prenda. Más de una vez me contó que no sabía en qué lugar había visto una publicidad donde un vaquero saciaba la sed de su caballo llevándole agua del río en su Stetson, dándosela a beber al jamelgo, cual si de un bacín se tratase. ¿Existió esa publicidad? No sé. Él insistía en su veracidad.&lt;br /&gt;El cuchillo iba en la cintura, del costado derecho, pero en el izquierdo llevaba una cantimplora. No había donde tomarse un vaso de agua en La Habana. La deshidratación acechaba al ciudadano de a pie en cada esquina, al menor descuido. Él se cuidaba.&lt;br /&gt;En la mano izquierda llevaba una jaba de saco y dentro una capa de agua remendada. No teníamos paraguas. La jaba era por si caía algo en el camino: pan, alguna vianda que se pudiera resolver. Cualquier cosa era bien recibida.&lt;br /&gt;En uno de los bolsillos delanteros del pantalón, en el derecho, echaba el menudo para la guagua: monedas de cinco centavos, de veinte y dos o tres de cuarenta. Y en el izquierdo portaba un pomito con café. Para levantar los ánimos. El que vendían en la calle era aguachirle.&lt;br /&gt;Ah, también tomaba un libro del librero por sí se demoraba mucho la guagua, para matar el tiempo, sentado en una piedra a la sombra de un árbol o simplemente en el quicio de cualquier portal cercano a la parada.&lt;br /&gt;El libro podía ser una novela de Simenon o de Conan Doyle, lecturas ligeritas, nada tormentoso. No como mi madre que llevaba en su cartera cosas como: “Cumbres Borrascosas” o “Los Miserables”&lt;br /&gt;Antes de salir de casa rezaba tres Padres Nuestros y dos Avemarías. Para protegerse contra todo percance. Contra todas las banderas. Se persignaba ante una imagen que tenía oculta en el cuarto, pues en la sala no podíamos tenerla. Los tres hijos estudiando era un impedimento para dar rienda suelta a sus creencias religiosas. En cierto modo se reprimió muchísimo después del año 1959.&lt;br /&gt;En la Historia el tiempo se divide en antes de Cristo( a.C.) y después de Cristo (d.C.); o nuestra Era y antes de nuestra Era. En la mente de mi padre existía una división: en antes del 59 y después del 59. Antes de F, después de F. Antes de Fidel y después de Fidel.&lt;br /&gt;Con los años, su personalidad — abierta, dicharachera y gentil— , trasmutó en hosca, desconfiada e irascible.&lt;br /&gt;Hablaba poco y bajito, aunque no conspirara en contra del gobierno; era un pacifista a su manera. Un gallego que no se metía en ná. Pero temía algo. No sé lo que era, un temor que flotaba en el ambiente, que se respiraba. Creo que su miedo, que no era infundado, tenía una razón lógica, sólo que yo no lo comprendía porque aún no tenía edad para ello.&lt;br /&gt;Ataviado como les comentara, enrumbaba hacia la jungla, la austera ciudad. Mi padre concebía a la urbe como un gran enemigo que acechaba con ojos invisibles. Si hubiese leído “Pequeñas Maniobras” de Virgilio Piñera, podría decir que no podía parecerse más a su protagonista, Sebastián.&lt;br /&gt;Era muy desconfiado. En casa nunca hablaba más de dos palabras con mi madre delante de nosotros. “En boca cerrada no entran moscas” o “El que guarda su boca, guarda su alma”. Se asemejaba a Eladio Secades en aquello de que las frases eran algo así como una industria de convicción en conservas.&lt;br /&gt;Y vivaqueaba por la Ciudad de La Habana en busca de consuelos para el alma y el estómago. Los primeros en librerías de viejo, los segundos en angostos y serpenteantes pasillos de cuarterías y solares.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6410877971799117896-6507895908810145968?l=sepulturerocubano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/feeds/6507895908810145968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6410877971799117896&amp;postID=6507895908810145968&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/6507895908810145968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/6507895908810145968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/2007/04/precavido.html' title='Precavido'/><author><name>Sepulturero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07004680153904750092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6410877971799117896.post-4938779214819185659</id><published>2007-04-17T13:28:00.000Z</published><updated>2007-04-17T13:31:58.324Z</updated><title type='text'>Cultura cubana viva.</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Desde la "Biblioteca cubana de Barbarito" recibo con satisfacción la noticia de la creación de este blog en pro de la Cultura cubana. Ahora... ¡¡a trabajar!!&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt; De vez en cuando pasaré por aquí a visitar a mi buen amigo "El Sepulturero" y a traer mis modestas colaboraciones literarias.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6410877971799117896-4938779214819185659?l=sepulturerocubano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/feeds/4938779214819185659/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6410877971799117896&amp;postID=4938779214819185659&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/4938779214819185659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/4938779214819185659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/2007/04/cultura-cubana-viva.html' title='Cultura cubana viva.'/><author><name>Sepulturero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07004680153904750092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6410877971799117896.post-1853404995842554463</id><published>2007-04-17T09:29:00.000Z</published><updated>2007-04-17T09:51:18.248Z</updated><title type='text'>Es la primera entrada, una prueba.</title><content type='html'>Paulino, agradezco tu gesto por abrir esta nueva sección y mis parabienes para todo el Solar. Con los días iré colgando temas que vayamos entresacando. Saludos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6410877971799117896-1853404995842554463?l=sepulturerocubano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/feeds/1853404995842554463/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6410877971799117896&amp;postID=1853404995842554463&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/1853404995842554463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/1853404995842554463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/2007/04/es-la-primera-entrada-una-prueba.html' title='Es la primera entrada, una prueba.'/><author><name>Sepulturero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07004680153904750092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6410877971799117896.post-4968763467262285912</id><published>2007-04-16T20:17:00.001Z</published><updated>2007-04-16T20:17:49.078Z</updated><title type='text'>Bienvenidos a este nuevo blog</title><content type='html'>Como administrador del Solar Cubano, quiero daros la bienvenida a este nuevo blog. Le deseo a nuestro amigo Sepulturero, asi como a todos los colaboradores muchos exitos en este nuevo apartado: Paulino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6410877971799117896-4968763467262285912?l=sepulturerocubano.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/feeds/4968763467262285912/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6410877971799117896&amp;postID=4968763467262285912&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/4968763467262285912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6410877971799117896/posts/default/4968763467262285912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sepulturerocubano.blogspot.com/2007/04/bienvenidos-este-nuevo-blog_16.html' title='Bienvenidos a este nuevo blog'/><author><name>Sepulturero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07004680153904750092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
